
En Bolivia, cuando hablamos del FMI, muchas veces nos referimos a esta institución, como dice Gonzalo Chávez, como si fuera la suegra. Nada contra mi suegra, dicho sea de paso, a quien quiero mucho.
Ahora que estamos en pleno proceso de aprobación del programa con el Fondo, quisiera explicar por qué creo que, más que una suegra, el FMI se parece a una madre abnegada.