
Marcelo Trigo sostiene que, si bien el debate sobre una nueva Ley de Inversiones en Bolivia es un avance positivo, resulta insuficiente para atraer capital de manera sostenida. El autor argumenta que, además de seguridad jurídica, el país necesita construir un "consenso social" que valore la inversión privada y la generación de riqueza como beneficios para toda la sociedad, y no como actos sospechosos. Para lograrlo, es fundamental reducir la incertidumbre generada por prácticas como los bloqueos y cambiar la percepción negativa hacia los inversionistas, pues la confianza, que nace de este entendimiento social, es tan crucial como las propias leyes para que el capital decida quedarse en el país.